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jueves, 21 de septiembre de 2017

EPOCA DE CAMBIOS






Escrito el 12 Septiembre 2015.... publicado 2 años más tarde...
Una nueva etapa se abre ante mí en los próximos días. Un nuevo capítulo va a comenzar a escribirse en el libro de mi vida y esta vez tengo plena confianza en que todo lo que suceda en este nuevo capítulo, va a ser exactamente lo que necesito para seguir avanzando por el camino que se vaya perfilando delante de mí día tras día. Confío plenamente en que sabré evitar tropezarme con los guijarros que sean más grandes de lo habitual y en poder atravesar valles y trepar montañas lo más fácilmente posible, aunque sea un nuevo y desconocido camino.

No puedo evitar sentir mariposas revoloteando en mi estómago desde hace un par de semanas y los últimos días mi cuerpo se está preparando naturalmente para despertarse a una hora más temprana de lo habitual.

Los dos últimos años los he dedicado a mí, a estudiar, a curiosear e imbuirme en un mundo totalmente diferente al que yo estaba habituada hasta ese momento y en el que decidí formarme en todo aquello que me llamaba la atención y que quería compartir con los demás. Siempre pensé que aunque no tuviera el éxito que yo esperaba en la nueva aventura en la que me embarcaba, todo ese nuevo conocimiento siempre estaría a mi disposición a partir del momento en el que se instaló en mí y se fundió conmigo para el resto de mi vida. Y de hecho, así es. Ahora cuento con un montón de herramientas nuevas en mi mochila que siempre podrán ser utilizadas en cualquier momento y estoy muy agradecida al universo y a mí misma, por haberme dado el permiso y la posibilidad de explorar este maravilloso y mágico mundo.

Durante ese tiempo de formación, fundé mi propia marca y di forma a mi proyecto. De la mejor forma que pude, comencé a hacer pinitos y a probar un sinfín de cosas nuevas para darme a conocer y empezar a caminar en el que ha resultado ser un duro y solitario camino de emprendeduría. Cada paso que daba me resultaba como una larguísima carrera de obstáculos y tras cada valla que saltaba me enfrentaba a una valla mayor en el siguiente tramo. Vallas que nunca me hubiera imaginado que existiesen, sobre todo las mías, las internas, porque las externas solo es cuestión de ir saltándolas cuando se está preparado internamente.

Aun así, el camino recorrido hasta ahora ha sido muy gratificante y ha estado lleno de caramelitos que han ido manteniendo mi motivación lo suficientemente alta como para no rendirme y seguir corriendo sin prisas. Y espero seguir corriendo esta carrera durante muchos años más, porque si hay algo que me ha quedado claro en estos dos años, es que mi proyecto es a muy largo plazo (muy largo para mí es 5-10 años) y que hay que ir muy despacio para irse haciendo un hueco en este mundo.

Tras una larga toma de conciencia y reflexión profunda sobre todo lo acontecido en los últimos años, allá por la primavera, mientras asimilaba e interiorizaba todo esto que acabo de expresar, empecé a pedir al universo que me facilitara una fuente de ingresos paralela y que volviera a cruzar mi camino con el camino de más personas que trabajan en equipo y con las miras puestas en un mismo objetivo común. Porque otra de las cosas que he aprendido durante mi aventura en solitario, es que a mí me gusta más caminar acompañada que sola.

Ahora, tras largos meses de paciente espera, mi petición al universo se ha visto respondida y en muy pocos días comenzaré a escribir ese nuevo capítulo del libro de mi vida.

Doy gracias a la vida por tantas oportunidades que pone a nuestro alcance día a día y por tantos aprendizajes que nos llevamos con nosotros para la siguiente etapa.

 

 

 

lunes, 18 de septiembre de 2017

SILENCIO







Llevo mucho tiempo sin escribir, 2 años para ser exactos. Justo el tiempo que llevo de nuevo en el “mundo corporativo”. Y al revisar mi blog y los últimos artículos y los comparo con lo que tengo escrito en mi ordenador, veo que tengo guardado un último artículo que nunca llegué a publicar… por lo que ya va siendo hora que vea la luz en la próxima entrega.

Muchas veces en este tiempo de silencio me he planteado que tenía ganas de volver a escribir, pero siempre me contenía por mi lugar de trabajo, por lo que represento y por lo que pudiera pasar. Pues bien, he decidido que mi trabajo no tiene que ser una limitación para uno de mis hobbies favoritos y es por ello que vuelvo a la carga y con la intención de empezar a desempolvar buenos y viejos hábitos temporalmente perdidos.

No más silencio y sí más dedicación a aquello que me llena y me hace feliz.




sábado, 27 de septiembre de 2014

HABLANDO EN PÚBLICO








Como parte de mi vida profesional en esta etapa que comencé ahora hará un año, sé que parte de la estrategia para darse a conocer es hacer charlas y conferencias, pero nunca me he sentido preparada para ello.

Cada vez que pensaba en ponerme delante de desconocidos a hablar de algo, me daban los mil males y  la primera pregunta que siempre me venía a la cabeza era “¿y de qué les voy a hablar YO?”.

Mucha gente me ha dicho que es una de las mejores formas para darse a conocer. Otra herramienta muy útil es escribir blogs, cosa que hace tiempo que hago de forma anónima y que comenzaré a hacer también profesionalmente a partir del mes de Octubre, pero esto ya es tema para otro artículo.

Volviendo al tema de hablar en público, este “pánico escénico” es precisamente uno de los temas que saqué a la palestra y me trabajé en un curso en el que me he formado recientemente.

Mil cuestiones sobrevolaban sobre mi cabeza, la primera de ellas como ya he dicho, es el contenido de la charla: de QUÉ voy a hablar yo y a QUIÉN puede interesar. Luego resulta curioso ver que finalmente en cuanto decides que vas a hablar de un tema y finalmente te tiras a la piscina, tu cabeza empieza a pensar en qué más cosas puedes preparar para hablar de ellas…

Creo que nunca me había planteado el hecho de que no viniera nadie a escuchar la conferencia, cosa que debería ser la primera preocupación de un conferenciante. En vez de eso, yo me planteaba qué pasaría si se me olvidaba de lo que tenía que hablar, qué pasaría si me hacían preguntas que yo no sabía contestar, qué pasaría si alguien del público sabe más que yo del tema que estoy hablando y me deja en evidencia con alguna pregunta o comentario comprometido… Ufff, todas esas cosas juntas, me daban un terror, que era incapaz de pensar que algún día estaría delante de un grupo de personas y con 20 ojos clavados en mí y prestándome atención durante más de 10 minutos seguidos…

Hace apenas un par de meses hablaba en otro de mis artículos de conseguir lo que deseas. Cuando escribí ese artículo, lo hice basándome en mi deseo de superar el miedo a hablar en público. Me puse manos a la obra y me leí mil y un artículos en internet sobre como perder el miedo a hablar en público.

De lo que me he dado cuenta por la experiencia de haber realizado ya un par de conferencias delante de públicos pequeñitos (que yo celebro como si hubieran sido grandes audiencias) es que hay que tirarse a la piscina y probar a ver qué pasa. Lo más importante para mí ha sido prepararse el tema uno mismo y ensayarlo para uno mismo, más que nada, para ver si te sabes la materia de la que vas a hablar y muy importante, para medir los tiempos.

Este Junio me comprometí a dar una conferencia en una biblioteca pública de una localidad cercana en Septiembre y a pesar de que en ese mismo mes de Junio comencé a prepararme el material del que iba a hablar en la conferencia, no ha sido hasta un par de semanas antes, que he dado el empujón al contenido de la misma y lo terminé de escribir con 1 semana de plazo.

La forma en la que yo gestioné el miedo a hablar en público, fue primeramente comprometiéndome a hacer una conferencia y a poner una fecha para la misma. Luego aproveché un curso para trabajar todos los miedos que tenía sobre hablar en público y tomé conciencia de que podía ser lo peor que me podía pasar con cada uno de esos miedos. Finalmente, me preparé el material, lo ensayé y cuando llegó el gran día, no pude sentirme más orgullosa de mi misma: suelta, cómoda, segura de lo que decía y con ideas que me iban fluyendo para ir interactuando con el público para que no perdieran el interés por el camino.

Mi compi-coach AN me dio la idea de hacer una encuesta de satisfacción para la conferencia y así lo hice. Puse una encuesta y una tarjeta mía encima de cada silla, para que cuando la gente fuera llegando, ya vieran que había que rellenar una encuesta sobre la conferencia.

Cuando leí los resultados de las encuestas vi que realmente había interesado mucho de lo que había hablado y se notaba con las interactuaciones de algunos de los asistentes, que iban haciendo comentarios según yo iba avanzando por mis diapositivas.

Para mi sorpresa, mi suegra también vino a escucharme y ella también me dijo que no parecía que nunca hubiera hablado en público y que además de lo que había hablado, le había parecido muy interesante (y eso que a ella de lo que hablé no le va mucho…).

A los tres días tuve que dar otra charla y me sentí superbién ya antes de que comenzara. A esta charla vinieron el doble de asistentes que a la charla anterior, pero a pesar de ello, no tuve ningún miedo. De nuevo me apoyé en mis diapositivas para ir hablando y confié en que hablaba de un tema que tengo muy interiorizado y con el que trabajo habitualmente, así que había muy poco margen de error.

Nuevamente al finalizar la charla, me felicitaron por la misma, cosa que me hizo sentirme mucho más segura y con ganas de dar un nuevo paso en mis inicios como conferenciante.

Si tú tienes miedo a hablar en público y te sientes identificada/o con lo que te acabo de contar, te animo a que escojas un tema del que controles, escribas sobre él, se lo cuentes a tu ventana en voz alta y te tires a la piscina!