sábado, 14 de febrero de 2015

JUGANDO CON LAS PALABRAS




A colación del artículo que escribí hace unos días sobre la creatividad, mi querida amiga EA me recomendó un libro llamado “Gramática de la Fantasía”.

Ni corta ni perezosa, en cuanto llegué a casa me apresuré a buscar el susodicho libro en “San Google” y ahí que lo encontré escaneado y listo para ser leído. Es más, al empezar a poner el título en el buscador,  ya venía la reseña “resumen por capítulos” y a mí que me gusta más de la cuenta eso de coger atajos (y eso lo saben bien mis queridas Mosqueteras), además de bajarme el libro en PDF gratuitamente, me leí dicho resumen por capítulos y ya cogí la idea de lo que puede aportarme su entretenida lectura.

Es un libro que está escrito para incentivar la imaginación infantil; si, si, la de los niños pequeños. Y como en cierto modo yo necesito ese tipo de incentivo como carburante para mi motivación,  lo encuentro entretenido a la vez que divertido. Y como estamos aquí para divertirnos, pues vamos a ponernos manos a la obra.

En el segundo capítulo del libro, habla sobre coger una sola palabra y diseccionarla al máximo: por arriba, por abajo, por el centro, por dentro, por fuera y por aquellos sitios adicionales que te puedas imaginar (yo estoy empezando en esto de la imaginación, así que de momento mis neuronas infantiles no dan “pamás”).

Una frase de ese capítulo que me ha gustado mucho es la siguiente: «Las palabras son como la película superficial de las aguas profundas. Las historias se consiguen, justamente, nadando bajo el agua.»

 
Así que aunque a mí eso de bucear no se me da muy bien (porque en cuanto me pongo a hacer snorquel, me entra tal ataque de risa por los nervios del miedo a ahogarme que tengo que salir inmediatamente a la superficie a sacarme el agua de las gafas), voy a intentar jugar un poco con mi palabra favorita. ¿Adivinas cuál es?. Venga, se abren las apuestas…

Es más, acabo de decidir que voy a jugar con esa palabra en mi próximo artículo (que no sé cuándo publicaré), así que espero que lancéis vuestras apuestas en los comentarios a pie de este mismo artículo o a través del Facebook. O por whatsapp, me da igual, la cuestión es que empecéis a jugar conmigo.

En un artículo posterior publicaré las iniciales de los ganadores de la apuesta. Ese es el premio para los acertantes J

La pregunta es: ¿qué palabra voy a usar para jugar en el próximo artículo que escriba?. Seguro que AO, que me conoce de sobra, sabe sobre lo que voy a hablar… jejeje. Tu siempre juegas con ventaja en ese tema A!!

Y muchos más de vosotros conocéis al dedillo mis dos grandes pasiones en la vida y con esto os estoy dando más pistas de la cuenta, así que espero muchos comentarios al respecto. A ver quién se atreve a lanzar la primera propuesta!

Hay que ver lo que da de sí el ponerse a escribir por diversión sobre una pequeña idea. Ahora tengo curiosidad por ver lo que da de sí hacerle la autopsia a la palabra en cuestión.

Sigue atento al blog para no perderte cual es la palabra elegida y más adelante para ver las iniciales de los ganadores. Seguro que no te extrañas de ver tus iniciales entre las ganadoras en un artículo que será publicado próximamente.

¡Buenas noches!

 
 

 


LOS REGALOS DE SAN VALENTIN



Hoy es 14 de Febrero de 2015. San Valentín. El día que ha marcado El Corte Inglés para que hagamos un regalo especial a la persona amada. Como si no le pudiéramos regalar lo que nos de la gana cualquier otro día del año….

Pero bueno, reseña aparte, hoy es un día algo más especial que los demás, simplemente porque está reconocido “oficialmente” como el día del AMOR.

Hace unos días le compré un regalito a mi marido y no me había dado cuenta hasta ahora de lo complicado que es envolver algo sin que te vean cuando habitas en la misma casa con otra persona….

Ayer por la noche, mientras él me llamaba para cenar, yo estaba preparando un power point con corazoncitos y un mensajito especial, y con la excusa de que estaba recogiendo la ropa del tendal, pude escurrir el bulto y llevar a cabo mi particular “secreto”.

Luego me quedaba envolver el regalito, claro, que eso ya no tenía nada claro cómo y cuándo iba a hacerlo… pero luego me acordé que no hay cosa que más le guste que quedarse durmiendo profundamente y a pata suelta cuando yo me levanto de la cama por las mañanas (he aquí que estoy escribiendo, siguiendo mi propio propósito adquirido ayer mismo…), así que este es el mejor momento del día para mí, para hacer cosas por la casa sin que se entere.

La de veces que nos hemos escondido regalos el uno del otro en armarios, debajo de la cama o en cualquier otro lugar que sabemos que el otro no va a mirar en un tiempo….

Pues resulta que hoy cuando he bajado a desayunar, me he encontrado con un paquetito envuelto encima de mi mantelito individual de desayuno. Que mono. Yo que le quería dar una sorpresa a él para que cuando venga a desayunar se encuentre un regalito envuelto….. Pues he tenido que cambiar de sitio!

Luego he recogido la cocina y al guardar un tupper, me he encontrado otro regalito metido en el armario de los tuppers! Ahí lo he vuelto a dejar, para mantener un poco más la tensión durante el día. Jejeje, me encanta pensar que yo ya sé que tengo otro regalito por ahí escondido y él estará pensando que todavía no he visto algo más…. A ver si soy capaz de disimular y no cogerlo hasta que tenga que usar algo de ese armario….

Yo por mi parte he cambiado de estrategia y he decidido guardar su regalo en el lugar del exprimidor de naranjas. Y la base del exprimidor la he dejado en la encimera de la cocina para que la tenga que recoger él y cuando la guarde, se encuentre con su sorpresita. Jijiji, que bien nos lo pasamos… parecemos dos niños pequeños.

He decidido que voy a preparar una bandeja con el zumo de naranja y un par de magdalenas caseras que me preparó hace un par de días y se lo voy a subir todo a la cama. Que gustito que te suban el desayuno a la cama. Yo no estoy nada acostumbrada a eso y tampoco se lo hago a él, excepto cuando está enfermo en la cama, así que hoy le daré una sorpresa más subiéndole el desayuno a la cama.

Ah! Y aprovecharé para subir también el “crumble de manzana” que me ha envuelto de regalo, para abrirlo juntos. Llevo días diciendo que quiero probarlo y no hay mejor detalle que encontrarte eso que tantas ganas tienes de probar, envuelto en papel de regalo en un día tan especial como hoy J

 


viernes, 13 de febrero de 2015

CREATIVIDAD AL PODER





Hace alrededor de 1 año que en uno de mis tramos del “Camino del Corazón”, conocí a una persona que estaba leyendo un libro sobre cómo ser más creativo. Me llamó lo suficiente la atención como para pedir el libro prestado 1 día y en los ratos libres ojeé más o menos un tercio de libro. !Estaba lleno de ejercicios prácticos!

 Ya no recuerdo cómo se llamaba el libro en cuestión, pero lo que nunca se me ha olvidado desde entonces es que una de las primeras cosas que hay que hacer para comenzar a desarrollar la creatividad, es escribir. Escribir como mínimo 3 folios (por una cara) cada día.

En aquél momento pensé “bueno, me puedo levantar un rato antes y escribir lo que sea”, ya que la pauta para escribir era esa, simplemente escribir. Como si tienes que escribir mil veces “hoy tengo que escribir 3 hojas y no se me ocurre que poner” durante los 3 folios.

Anoche, no sé por qué, de repente se me vino a la cabeza aquel recuerdo y me hice el firme propósito de que a partir de hoy, me levantaré (o por lo menos quiero intentarlo) una hora antes para ponerme un rato delante del ordenador y empezar a escribir. Aunque sean chorradas. Y ya que tengo mi blog personal totalmente abandonado, voy a comenzar a publicar estos pequeños escritos en dicho blog (nuevamente esa es mi intención… Creo que debería de empezar a escribir ahora la lista de mis nuevos propósitos para 2015…).

Justamente ayer mi marido me preguntó que si ya no escribía en mi blog, algo que también me preguntó mi querida amiga PM el fin de semana pasado… Él dice que ese blog (este que estás leyendo ahora mismo) es más divertido que el que “tengo” que escribir ahora por motivos profesionales. Y es que en mi blog personal, como lo tengo escrito de forma muy anónima porque nunca pongo nombres de nadie, escribo todo tipo de reflexiones personales o simplemente lo que me da la gana, porque lo escribo para mí y totalmente por placer. Otra cosa es que luego lo comparta con mis amigos en Facebook (que sé que tengo fieles seguidores como AO, que sé que no se pierde ni uno solo de mis escritos J ).

No tengo ni idea de a cuánto corresponde en el ordenador 3 folios escritos a mano, pero supongo que por lo menos seré capaz de escribir 1 página de ordenador cada vez que me siente delante de una página en blanco. Aunque solo sea para escribir algo sobre lo que hice el día anterior.

Y como ahora mismo ya se me están agotando las ideas sobre qué más escribir en los 15 minutos que me quedan voy a contaros lo que hicimos ayer (llevo escribiendo una media hora o algo más y el tiempo simplemente vuela!; hay que ver lo poco que dan de sí 430 palabras, que todavía no he completado ni una sola hoja en tamaño de letra 11!).

Ayer vino a comer a casa mi hermano con su hija menor. Comimos, nos echamos la siesta en los sofás (no sé por qué pero en esta familia siempre tenemos la manía de hacer fotos al que pillemos dormitando en el sofá, me parto de la risa, pero es algo que nunca falla!) y luego a eso de media tarde empezamos a hablar de juegos de mesa.

Resulta que en la ciudad donde vivimos hay un bar donde la gente va a jugar (entre ellos mis sobrinas), porque por lo visto tienen una carta enorme de bebidas y una carta enorme de juegos de mesa y al mismo tiempo que vas pidiendo algo para beber, también pides un juego para jugar. Que divertido, no tenía ni idea de que existían estos sitios!

Y hablando hablando de juegos de mesa, saqué uno de los que tengo guardados en el armario y nos pusimos a jugar los 4 (mi hermano, mi sobrina, mi marido y yo). El juego en cuestión se llama “Viajeros al tren” y consiste en ir completando con pequeños vagones de tren, una multitud de diferentes recorridos ferroviarios entre varias ciudades, sobre un mapa de los Estados Unidos de América.

Como ya no nos acordábamos de cómo se jugaba, la primera partida fue un poco de recordatorio de cómo iba el juego, pero fue lo suficientemente buena como para querer jugar otra y plantearnos ir a comprar unas pizzas al súper debido a las horas que eran. La segunda partida nos afiló más si puede los dientes y no tuvimos más remedio que tomarnos la revancha con una tercera partida. Que divertido, como me gustan los juegos de mesa!!! Mi sobrina nos dio una paliza a todos, porque nos ganó las 3 partidas. ¡Que bestia la tía!

Hace casi 4 meses que no escribía nada para mi blog personal, acabo de verlo ahora mismo al grabar este nuevo documento y ponerle fecha en los archivos de mi ordenador, así que parece que ya iba siendo hora de volver a retomar los nuevos (y divertidos) hábitos.

Yo soy bastante radical, paso de blanco a negro de un día al otro, así que a ver cuánto tiempo dura la nueva aventura escritora. De momento me lo he pasado muy bien escribiendo esto y tengo el firme propósito de levantarme un poco antes cada día y escupir lo primero que se me pase por la cabeza en un folio en blanco.

Por aquí lo iré compartiendo también contigo por si te apetece entretenerte un rato.

¡Hasta pronto!
 
 
 

domingo, 2 de noviembre de 2014

UN DÍA ENTRE SETAS




Sí, sí, como lo lees: un día entre SETAS. Y con eso no me refiero a las personas apalancadas a las que “etiquetamos” de “setas”, sino a esos maravillosos hongos comestibles que suelen aparecer en los bosques especialmente en otoño o tras las lluvias de temporada.

El viernes fui con mi hermano y mi marido a una zona interna de montaña en Cataluña y fue mi hermano quien nos enseñó los distintos tipos de setas que él conocía y que podíamos coger allí y cuál era la mejor forma de recogerlas para que no se dañaran, no dañar al entorno y para no tener que limpiarlas ni aguachinarlas más de la cuenta cuando llegáramos a casa.

El camino hasta llegar a la zona en cuestión era una pista de tierra en la montaña, de esas por las que habitualmente te puedes encontrar con cualquier tipo de transeúnte en cualquier tipo de vehículo: bicis, motos, coches, caballos… Tuvimos que circular por ella un buen trecho y en un punto concreto nos encontramos cara a cara con una máquina industrial trabajando para alisar la pista, ya que no estaba en la mejor de las condiciones.  Casi nos llevamos un disgusto de pensar que se había terminado la recogida de setas, antes incluso de comenzarla, pero afortunadamente la máquina terminó de alisar la zona que teníamos justo delante y nos hizo señales para que pasáramos y siguiéramos avanzando por nuestro camino.

Mi hermano tenía grabados en su GPS los puntos concretos donde pararnos y me hizo mucha gracia ver que había nombrado a esos puntos en su GPS, con los nombres de las setas que se pueden recoger en esas zonas concretas: camagrocs, ceps, rovellons…

Lo que más me llamó la atención de toda la jornada, fue la capacidad que tenemos como seres humanos, de descubrir cosas nuevas y ser capaces de “despertarnos” en ese preciso instante para poder reconocer el mismo tipo de cosa en cualquier lugar a partir de ese momento. Y es que una vez que se te cae la venda de los ojos, ya no hay vuelta atrás… ya no puedes dejar de ver…

Volviendo a las setas, las primeras que nos enseñó mi hermano fueron las “trompetas amarillas” (“camagrocs” en catalán). Inconfundibles, ya que son unos largos tallos de color amarillo o anaranjado, con la parte superior de diversas maneras, pero normalmente como una especie de hoja arrugada. Había cientos de estas setas en esa zona, de todos los tamaños y de varias formas diferentes en la zona superior, dependiendo de si la zona de bosque era más o menos húmeda.

Pues allí que nos pusimos a recoger trompetas amarillas durante más de 1 hora y yo me sentía como una niña pequeña toda divertida y entretenida, rodeada de tanta setita e impresionada porque ningún pequeño (o grande) habitante de la montaña (entiéndase animales) se las hubiera zampado ya.

Una hora da mucho de sí recogiendo setas, sobre todo cuando la cantidad que hay disponible es importante, así que tras haber trabajado duro durante más de 1 hora, decidimos parar a hacer nuestro picnic algo pasadas las dos de la tarde.

Unos bocadillos de jamón ibérico con queso de la tierra, bañados de buen vino tinto (yo me quedé con mi te verde, que para eso sigo portándome bien con mi dieta) y unas croquetas de pollo del Carrefour, fueron nuestro menú principal. De postre, unas ciruelas.
 
Por la tarde cambiamos de zona para buscar otro tipo de setas. No recuerdo el nombre de estas, solo que eran de color rosado y bastante difíciles de ver, pero como he comentado antes, una vez las ves, ya no puedes no verlas…

Lo que me pareció más importante y lo que aprendí de este día de “caza de setas”,  fue ver las setas en su estado original, sin que nadie las haya tocado, para ver como están y como se ven cuando uno las encuentra.

Estas setas rosas, eran muy difíciles de ver, porque la mayoría estaban bastante enterradas y siempre con mucha hojarasca por encima. Solo partes de la seta quedan al descubierto, pero son tan características y tienen un color tan rosado, que una vez sabes como son, ya es imposible no verlas!

Así que tras aprender a ver las setas rosas, descubrimos un árbol que tenía varias de estas deliciosas setas alrededor y cuando empezamos a recogerlas, fuimos vislumbrando cada vez más, allá donde nuestros entrenados ojos se iban posando. Fue algo mágico. Donde no había nada, de repente aparecía una seta rosa!

Finalmente cambiamos de zona y encontramos algún que otro níscalo (robellón en catalán) y varios “ceps” que son como las casitas de los enanitos de blancanieves. Muy fáciles de reconocer por lo redondito y gordito que es su tallo.

Por la noche, obviamente, nos hicimos un buen platillo de setas rehogadas en unos cuantos dientes de ajo, que nos supo de rechupete.

Esta era la 2ª vez en mi vida que iba a la montaña a recoger setas y de nuevo fue una experiencia muy divertida y la mar de entretenida.

La verdad es que me sorprende la cantidad y variedad de hongos que hay en la montaña, todos ellos disponibles para cualquiera de nosotros. Seguramente que habrá muchas otras setas, que por desconocimiento y por no saber si eran comestibles o no, nos dejamos atrás y no recogimos, pero realmente tengo que reconocer que nuestra madre naturaleza es muy generosa y siempre nos da frutos con los que alimentarnos, así que más nos vale cuidarla lo máximo que podamos, para poder seguir disfrutando de ella y de todos los frutos que nos regala a diario.

 



 


viernes, 17 de octubre de 2014

COMO INICIAR UN BLOG PROFESIONAL






Dicen que para tener éxito en algo hay que poner mucha ilusión, esfuerzo (esfuerzo, trabajo, la combinación de ambos… llámalo como tú quieras) y persistencia.

Yo tengo mucha ilusión por mi proyecto profesional, sé que le pongo todo el esfuerzo que mi interior me va permitiendo cada día de mi vida y persistencia no me falta.

Ahora tengo la ardua tarea de escribir 1 artículo a la semana para mi blog profesional (pura estrategia de márketing, para que negarlo) y tengo que decir que me he llevado una grata sorpresa conmigo misma. Ahora te lo cuento…

Cuando me lo dijeron la primera vez (lo de escribir 1 artículo a la semana) casi me da un mareo y cuando me explicaron que había la posibilidad de contratar a un periodista que escribiera los artículos por ti, mi cómoda y resistente mente se puso en modo “pues yo lo contrato, porque eso es lo más fácil y lo más rápido”…

Porque igual que me pasó con las conferencias, lo primero que pensé fue “¡¿y sobre qué voy a escribir yo?!”. Pero una vez más he comprobado que una vez das el paso y comienzas a hacer algo nuevo, el resto fluye solo. ¡Aparece la magia como por obra de arte!

Trabajando con mi compi-coach AN sobre este tema (no saber qué contar en mi blog profesional), él me retó a que le explicara cosas sobre mi trabajo: cosas que había conseguido y de las que me sentía orgullosa, cambios que veía en la gente con la que trabajaba, cualquier anécdota que me hubiera pasado por muy tonta o sencilla que fuera… Y es que el problema que tengo es que yo misma soy la que no le doy importancia a las pequeñas cosas que voy consiguiendo. Me parecen cosas tan normales, no retos que voy superando. Y eso que estoy muy acostumbrada a celebrar para mí misma cada pequeño paso que doy y también acostumbro a felicitar muy a menudo a los demás, cada vez que ellos dan un pequeño paso hacia adelante en sus vidas.

Total, que dándole vueltas a la mollera, al final pensé que ya que tenía hechas varias presentaciones de mis conferencias, igual podría apoyarme en todo ese material para escribir sobre alguna cosa…. ¿Apoyarme he dicho?? ¡Creo que me he columpiado en todo el material que tengo y lo he exprimido como un limón!!

Cuando cogí la primera idea y empecé a escribir sobre ella, se me abalanzaron por lo menos 2-3 ideas más para próximos artículos y de repente me di cuenta que de algún modo habría que hacer alguna introducción a ese blog, así que de ahí nació la idea para el primer artículo.

No podía estar más contenta. Casi sin darme cuenta, había pasado de tener 0 ideas a tener una lista de 7 artículos sobre los que escribir. Y antes de lanzar al universo el blog, ya tengo 4 artículos publicados de los que todavía nadie sabe de su existencia. Asombroso, ¿no?. Ahora cuando pienso en este nuevo reto, ya no lo veo como una “ardua tarea” como comentaba al principio. Lo veo más como algo divertido que además va a formar parte activa de mi actividad profesional y eso me encanta.

Y tú ¿cuántas veces has tenido “retos imposibles” delante de tus narices y en cuanto has dado el primer paso  te has dado cuenta de que no eran tan imposibles como parecían?. Cuéntamelo, me encantará leerlo y seguro que así ayudas a mucha gente que como tú y yo, están frente al reto de coger el toro por los cuernos de algo que les parece imposible.



Nunca olvides de que TU PUEDES LLEGAR TAN LEJOS COMO TE LO PROPONGAS, POR MUY IMPOSIBLE QUE TE PAREZCA, SOLO QUIERES QUE QUERER HACERLO.





sábado, 4 de octubre de 2014

COMO PREPARAR UNA CONFERENCIA




Como ya sabéis, en Septiembre he empezado a hacer conferencias delante de público anónimo y desconocido. Ha sido todo un reto y algo que nunca antes había hecho, pero lo he superado con matrícula de honor y estoy muy orgullosa de ello.

En mi artículo sobre hablar en público, conté cómo perdí el miedo a ponerme enfrente de un montón de ojos que se te clavan en los tuyos y no dejan de prestarte atención durante más de 1 hora.

Ahora quiero contar cómo preparo esas conferencias, porque me he dado cuenta que tengo una forma muy peculiar de hacerlo…

Lo primero que tengo que reconocer, es que como buena procrastinadora que soy, lo dejo todo para el último momento, es decir, dejo poco margen entre la preparación del material y el día de la conferencia.

Primero ronda la idea en mi cabeza durante unos cuantos meses (3 más o menos).

Luego vuelco toda la información que tengo en un documento Word y me lo leo un par de veces antes de darme cuenta de que he escrito un ladrillo infumable que no hay quien se lo lea.

Es entonces cuando despliego mi buen hacer con los power points (de algo me tienen que servir mis 15 años de experiencia en grandes empresas, no?) y resumo el ladrillo infumable en puntos sencillos y fáciles de seguir, en un montón de diapositivas de PPT. Añado imágenes casi en cada página para que sea más entretenido, entre otras cosas, porque yo soy una persona muy visual y a mí me gustan más las presentaciones que tienen fotos o dibujos.

Cuando ya tengo el documento como a mí me gusta y con un margen de varios días antes de la fecha de la conferencia, envío el documento por email a mi marido y a mi gran amiga BM, para que me den sus respectivos puntos de vista sobre el material en cuestión.

A mi marido se lo envío porque ya está acostumbrado a oírme hablar de los temas sobre los que hago mis presentaciones y él me da su punto crítico sobre el formato general de la presentación y a mi amiga BM se la envío porque ella está en la misma onda que yo y me puede dar su punto de vista sobre el contenido de la misma. Es el tándem perfecto para mí.

Finalmente, un par de días antes de la conferencia, o incluso el mismo día, reviso la presentación diapositiva por diapositiva y la explico en voz alta para mí misma, analizando qué partes no tengo interiorizadas, intentando hilar experiencias de la vida cotidiana para poner ejemplos prácticos de las cosas que voy contando y controlando cuanto tiempo tardo en exponer toda la presentación.

El resultado siempre es el mismo: yo me siento muy suelta y segura hablando de lo que tengo en las diapositivas, el público permanece atento durante toda la duración de la conferencia y finalmente recibo felicitaciones por parte de los asistentes a las mismas. Qué más puedo pedir? NADA!!

Es cierto que solo estoy empezando en esto de dar conferencias en público, pero es algo a lo que le tenía mucho miedo y después de tirarme a la piscina, me he dado cuenta de que es algo mucho más fácil de lo que uno se imagina cuando no lo ha probado.

El miedo que nos causa nuestra mente antes de hacer algo, es mucho mayor y está totalmente alejado de la experiencia real.

Cuando tengas miedo de hacer algo, escucha a tu corazón y si las ganas de hacerlo son mayores que los bloqueos que te pone por delante tu limitada mente, tírate a la piscina e inténtalo! No pierdes nada y nunca podrás decir “me arrepiento de no haberlo intentado”.

 
Si te ha gustado este artículo compártelo con los demás, puede serles de gran ayuda.

También me encantará que me cuentes tus experiencias sobre hablar en público. Deja tu comentario y comparte con todos nosotros tus primeros pasos.





 

 


sábado, 27 de septiembre de 2014

HABLANDO EN PÚBLICO








Como parte de mi vida profesional en esta etapa que comencé ahora hará un año, sé que parte de la estrategia para darse a conocer es hacer charlas y conferencias, pero nunca me he sentido preparada para ello.

Cada vez que pensaba en ponerme delante de desconocidos a hablar de algo, me daban los mil males y  la primera pregunta que siempre me venía a la cabeza era “¿y de qué les voy a hablar YO?”.

Mucha gente me ha dicho que es una de las mejores formas para darse a conocer. Otra herramienta muy útil es escribir blogs, cosa que hace tiempo que hago de forma anónima y que comenzaré a hacer también profesionalmente a partir del mes de Octubre, pero esto ya es tema para otro artículo.

Volviendo al tema de hablar en público, este “pánico escénico” es precisamente uno de los temas que saqué a la palestra y me trabajé en un curso en el que me he formado recientemente.

Mil cuestiones sobrevolaban sobre mi cabeza, la primera de ellas como ya he dicho, es el contenido de la charla: de QUÉ voy a hablar yo y a QUIÉN puede interesar. Luego resulta curioso ver que finalmente en cuanto decides que vas a hablar de un tema y finalmente te tiras a la piscina, tu cabeza empieza a pensar en qué más cosas puedes preparar para hablar de ellas…

Creo que nunca me había planteado el hecho de que no viniera nadie a escuchar la conferencia, cosa que debería ser la primera preocupación de un conferenciante. En vez de eso, yo me planteaba qué pasaría si se me olvidaba de lo que tenía que hablar, qué pasaría si me hacían preguntas que yo no sabía contestar, qué pasaría si alguien del público sabe más que yo del tema que estoy hablando y me deja en evidencia con alguna pregunta o comentario comprometido… Ufff, todas esas cosas juntas, me daban un terror, que era incapaz de pensar que algún día estaría delante de un grupo de personas y con 20 ojos clavados en mí y prestándome atención durante más de 10 minutos seguidos…

Hace apenas un par de meses hablaba en otro de mis artículos de conseguir lo que deseas. Cuando escribí ese artículo, lo hice basándome en mi deseo de superar el miedo a hablar en público. Me puse manos a la obra y me leí mil y un artículos en internet sobre como perder el miedo a hablar en público.

De lo que me he dado cuenta por la experiencia de haber realizado ya un par de conferencias delante de públicos pequeñitos (que yo celebro como si hubieran sido grandes audiencias) es que hay que tirarse a la piscina y probar a ver qué pasa. Lo más importante para mí ha sido prepararse el tema uno mismo y ensayarlo para uno mismo, más que nada, para ver si te sabes la materia de la que vas a hablar y muy importante, para medir los tiempos.

Este Junio me comprometí a dar una conferencia en una biblioteca pública de una localidad cercana en Septiembre y a pesar de que en ese mismo mes de Junio comencé a prepararme el material del que iba a hablar en la conferencia, no ha sido hasta un par de semanas antes, que he dado el empujón al contenido de la misma y lo terminé de escribir con 1 semana de plazo.

La forma en la que yo gestioné el miedo a hablar en público, fue primeramente comprometiéndome a hacer una conferencia y a poner una fecha para la misma. Luego aproveché un curso para trabajar todos los miedos que tenía sobre hablar en público y tomé conciencia de que podía ser lo peor que me podía pasar con cada uno de esos miedos. Finalmente, me preparé el material, lo ensayé y cuando llegó el gran día, no pude sentirme más orgullosa de mi misma: suelta, cómoda, segura de lo que decía y con ideas que me iban fluyendo para ir interactuando con el público para que no perdieran el interés por el camino.

Mi compi-coach AN me dio la idea de hacer una encuesta de satisfacción para la conferencia y así lo hice. Puse una encuesta y una tarjeta mía encima de cada silla, para que cuando la gente fuera llegando, ya vieran que había que rellenar una encuesta sobre la conferencia.

Cuando leí los resultados de las encuestas vi que realmente había interesado mucho de lo que había hablado y se notaba con las interactuaciones de algunos de los asistentes, que iban haciendo comentarios según yo iba avanzando por mis diapositivas.

Para mi sorpresa, mi suegra también vino a escucharme y ella también me dijo que no parecía que nunca hubiera hablado en público y que además de lo que había hablado, le había parecido muy interesante (y eso que a ella de lo que hablé no le va mucho…).

A los tres días tuve que dar otra charla y me sentí superbién ya antes de que comenzara. A esta charla vinieron el doble de asistentes que a la charla anterior, pero a pesar de ello, no tuve ningún miedo. De nuevo me apoyé en mis diapositivas para ir hablando y confié en que hablaba de un tema que tengo muy interiorizado y con el que trabajo habitualmente, así que había muy poco margen de error.

Nuevamente al finalizar la charla, me felicitaron por la misma, cosa que me hizo sentirme mucho más segura y con ganas de dar un nuevo paso en mis inicios como conferenciante.

Si tú tienes miedo a hablar en público y te sientes identificada/o con lo que te acabo de contar, te animo a que escojas un tema del que controles, escribas sobre él, se lo cuentes a tu ventana en voz alta y te tires a la piscina!